Salvemos a las abejas

SALVEMOS A LAS ABEJAS

Las abejas son mucho más importantes de lo que pensamos. La producción de alimentos a nivel mundial y la biodiversidad terrestre dependen en gran medida de la polinización, un proceso natural que permite que se fecunden las flores y den frutos y semillas. Las abejas, y otros insectos como mariposas y abejorros, son los responsables de este proceso y, sin embargo, sus poblaciones están disminuyendo a pasos de gigante.

Varios son los factores que amenazan a los polinizadores: la pérdida de hábitats, las prácticas de la agricultura industrializada, como los monocultivos (menor disponibilidad y diversidad de alimento para estos insectos), el uso de plaguicidas; parásitos y enfermedades; especies vegetales y animales invasoras; y los impactos del cambio climático. Se ha calculado que el valor económico de la labor de polinización de las abejas podría estar en torno a los 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo, 22.000 millones para Europa y más de 2.400 millones de euros para España, recientemente calculado por Greenpeace en su informe»Alimentos bajo amenaza» Así pues, incluso desde un punto de vista puramente económico, merece la pena proteger a las abejas.

Las cifras del problema que sufren los polinizadores son contundentes. Se advierte que las poblaciones de abejas disminuyeron en Europa un 25% entre 1985 y 2005.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha mostrado en el informe “UNEP Emerging Issues”  que el declive está ocurriendo en todo el mundo y que el resto de polinizadores están en la misma situación. De hecho, las recientes restricciones en la UE a cuatro insecticidas se basan en recientes evidencias científicas que confirman la nocividad de estos productos para las abejas. Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha expresado sus preocupaciones respecto a dos plaguicidas neonicotinoides, puesto que podrían afectar también el desarrollo del sistema nervioso de los seres humanos.

¿Qué puedes hacer tú?

  • Firmar para presionar a los políticos para que prohíban los plaguicidas tóxicos para salvar a las abejas. Firma la petición.
  • Consumir productos ecológicos, locales y de temporada. Así fomentarás un modelo de agricultura que favorece, entre otras cosas, a las abejas y los polinizadores.

    Salvemos a las abejas

    La polinización de las flores es vital para nuestra alimentación y para la biodiversidad, pero las abejas, unas de las principales encargadas de esta misión, están desapareciendo.

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